Monday, January 29, 2018

Ventajas de administrar las comandas desde una tablet

«Camarero, ¿ve esa luna? Quiero ver esa luna en el champagne
(Lubitsch, E. 1932. Un ladrón en la alcoba)


El término «comanda» proviene del francés y se refiere a la anotación que hace el camarero de los platos y bebidas que demandan los clientes. La tipología es diversa, pero cualquiera que sea su formato, sirve además para emitir la correspondiente factura y observar las fluctuaciones del consumo. 

Ya sean realizadas en el área del bar, cafetería o comedor de un restaurante, todas revisten la misma importancia. Las comandas ayudan a gestionar la atención que se presta a los comensales, en la medida en que esta se realiza en función del orden de llegada, y a controlar los pedidos de cada mesa sin incurrir en molestas confusiones u olvidos. Asimismo, pueden contener la lista de platos que ha pedido cada cliente o contemplar también la posición que ellos ocupan en la mesa. Incluso es posible que incluyan anotaciones complementarias.

Por tanto, es fundamental que el equipo de un restaurante efectúe esta parte del trabajo sin cometer errores, pues de la efectiva administración de las comandas dependen el buen funcionamiento de la cocina y la calidad del servicio que se ofrece a los consumidores.

En anteriores entradas de este blog se ha insistido en la importancia de innovar, sorprender a los clientes e impulsar una gestión del negocio más eficiente a través de las herramientas que la tecnología ha puesto al alcance de los restauradores. En este sentido, se han analizado las múltiples ventajas de la incorporación de las tablets a la hostelería (tablets, ventajas carta digital, filtro de alérgenos), dado que actualmente se están convirtiendo en un auténtico «must have», y ha de añadirse que, también en el caso de las comandas, suponen un interesante complemento.

Si se pretende agilizar la atención de las mesas, evitar los innumerables desplazamientos de los camareros a la cocina, y coordinar adecuadamente el trabajo del personal del restaurante, la sustitución del bolígrafo y el papel por una tablet constituye, sin duda, la decisión más acertada

Por difícil que sea complacer las aspiraciones de los consumidores, de la plantilla de camareros de un restaurante se espera que sea capaz de interpretar al pie de la letra los deseos de cada uno, si bien la buena voluntad nunca suple la falta de medios técnicos, y por ello, nada resulta más rentable que hacer una pequeña inversión en un software especialmente destinado a cubrir algunas de las principales limitaciones humanas.

Entrecartas ya tiene disponible la opción de enviar las comandas directamente a una o varias impresoras. De esa manera los camareros podrán trasmitir a la cocina toda la información relativa al pedido, sin necesidad de perder el tiempo en trasladarse, y en consecuencia, se mejorará tanto la comunicación entre los miembros del equipo como la capacidad de reacción ante las diversas exigencias de los clientes.


La rapidez y la calidad del servicio son dos de las cualidades más apreciadas por los consumidores. Con esta nueva funcionalidad, además, los propios comensales podrán efectuar sus comandas desde la tablet si así lo prefieren, de modo que liberarán a los camareros de esta tarea, y se reducirán los riesgos de malinterpretar sus palabras en cuanto a los menús y bebidas elegidos. Así pues, al digitalizar el proceso de registro de los pedidos se ahorra tiempo y se optimiza el trato con los clientes.




Wednesday, December 13, 2017

Navidad a la carta

«Aunque se pierdan otras cosas a lo largo de los años, mantengamos la Navidad como algo brillante... Regresemos a nuestra fe infantil
(Grace Noll Crowell)



Las delicadas notas de Moon River, magistralmente tocada en un piano de cola negra, impregnaban el restaurante. Enseguida se dio cuenta de que aquella melodía agridulce, que se combinaba con la iluminación tenue que desprendían los farolillos repartidos por la estancia y las velas colocadas en el centro de las mesas, otorgaba al local una atmósfera mágica. La decoración vintage, a pesar de incurrir en algunos anacronismos, y los elegantes uniformes del personal, conseguían crear un indudable ambiente romántico. No cabía duda de que la clientela apreciaba la decoración casi cinematográfica, la música suave y la solemnidad de los camareros encorsetados en su papel, a juzgar por el hechizo que todos aquellos elementos ejercían en los asistentes.

No había un solo sitio libre y Miguel Ángel tuvo que sentarse en la barra. De ese modo pudo analizar, no sin desagrado ni cierta fascinación morbosa, las causas de que su pequeño negocio familiar hubiese sido desplazado en las últimas semanas. Una famosa franquicia de restaurantes había conquistado algunos de los principales puntos de la costa gallega, provocando el desplome de muchos hosteleros tradicionales, y, para su desgracia, desde que también se habían instalado enfrente de ellos, las consecuencias eran similares. 

Le dolía reconocer que la competencia les había arrasado con su despliegue de efectos especiales. Pero, después de ver a muchos de sus antiguos clientes disfrutando de una agradable velada en aquel local, Miguel Ángel regresó a su restaurante cabizbajo y pensativo. El invierno en aquella diminuta localidad pesquera se manifestaba en forma de vientos huracanados y chaparrones tormentosos, así que se guareció debajo de su paraguas y cerró todos los botones de su abrigo para protegerse. Allí nunca les llegaba la nieve que embellecía los paisajes de las postales navideñas, pero en aquellos días podían observar al mar embravecido rompiendo con furia contra las rocas, bajo un cielo permanentemente brumoso, como si una tempestad bíblica se hubiera desatado.

Su hija y su cuñado le esperaban charlando en mitad del comedor vacío. Otra noche más cerrarían el restaurante sin apenas haber hecho caja y los tres sabían que aquella situación no sería sostenible durante más tiempo. Si no conseguían captar nuevos clientes y recuperar a los antiguos, no podrían hacer frente al pago de las nóminas de los camareros en diciembre. No era una buena manera de acabar el año y menos aún de enfrentar al futuro.

—¿Cómo es? —le preguntó Sofía, su hija. A pesar de su tez blanca, sus vivaces ojos azules y la inocencia que emanaban sus facciones, ya era una mujer adulta, pues había alcanzado la treintena con gran fortaleza de carácter y una marcada personalidad. Ella les alentaba a todos cuando se dejaban vencer por el pesimismo. —¿Qué tiene de especial ese sitio?

—Mucha parafernalia, con un aire muy esnob y un pianista en directo —masculló él. —Pero es bonito.

—Pues algo habrá que pensar —intervino Luis, su cuñado.

—No tenemos dinero para competir con ellos. Nosotros no podemos permitirnos contratar música en vivo ni hacer una reforma semejante del restaurante —repuso Miguel Ángel, consciente de que su escaso presupuesto no podía asumir un desembolso tan grande. —No sé qué más podríamos intentar.

—Algo habrá que hacer —insistió Sofía. —Llevamos aquí casi medio siglo, no podemos desaparecer como si no tuviéramos una historia detrás. Por eso he estado buscando en internet estrategias para consolidar o remontar un negocio. 

Miguel Ángel se sentía anímicamente muy cansado, pero se sentó en una silla, dispuesto a escuchar las ideas de su hija. 

—Creo que lo más importante es diferenciarnos de ellos, ofrecer algo distinto, encontrar un nuevo estilo que refuerce nuestra imagen —agregó ella. 

—Diferentes de ellos ya somos —opinó Luis. —Y no parece beneficiarnos. 

—Porque nos hemos quedado obsoletos. Heredamos el restaurante de los abuelos, con una clientela más o menos afianzada y nos acomodamos —objetó Sofía. —Supongo que ese ha sido nuestro error. 

—¿Y qué propones? —preguntó Miguel Ángel, cansado de tanto rodeo. —Te escucho. 

—Pues, veamos: en primer lugar, creo que los expertos a los que he leído tienen mucha razón al sostener que la tecnología es una herramienta poco exprimida y que ahí hay un filón. Además, nuestra competencia presume de tener música en vivo, decoración con tintes de época y menús en papel, ¿verdad? Estaría bien ser lo opuesto: modernos y actuales. 

—¿Y cómo hacemos eso? 

—Bueno, ahora me explico —Sofía hizo una pausa. —Seguro que no todos los clientes estaban escuchando de verdad al pianista, muchos hablarían entre ellos o se entretendrían con sus tablets y smartphones, ¿a qué sí? 

Miguel Ángel asintió con la cabeza, aunque no tenía claro adonde conducía la argumentación de su hija. 

—Propongo sustituir los menús en papel por cartas digitales, que los clientes podrán consultar en nuestras tablets, contar con una aplicación móvil y mejorar nuestra página web —soltó, al fin. 

—¿Y eso para qué? —preguntó Luis, mientras se mesaba su frondosa barba. 

—¡Pues para llamar su atención! He visto que una empresa gallega de informática se ocuparía de todo. No es muy caro. A cambio dispondríamos de cartas digitales, que se pueden modificar a menudo, de forma más rápida y sencilla, también tendríamos la posibilidad de subir nuevas fotografías de nuestros mejores platos, de añadir una extensa vinoteca y tener actualizados los filtros de alérgenos. Además, con las encuestas de satisfacción, los clientes nos darían su opinión al acabar de comer. 

—¿Crees que eso funcionaría? 

—Al menos, tenemos que intentarlo. Es algo diferente e innovador, papá. 

—Bueno. ¿Y cómo lo ponemos en marcha? —inquirió Luis. 

—Hay que hacer publicidad. Compramos las tablets, contratamos el servicio y lo publicamos en la web, en las redes sociales y en la app móvil. Podemos hacer distintas ofertas para Navidad, atraer a los consumidores con el uso de la tecnología como novedad y así plantar cara a los cursis de enfrente. 

—Te doy total libertad para organizarlo, Sofía —aceptó Miguel Ángel, contagiado por su resolutivo entusiasmo. 

—Pediré a los camareros que me ayuden a modificar la decoración, a elegir música de fondo, aunque no sea en directo, y a retocar la iluminación. Les sorprenderemos —aseveró ella, con una gran sonrisa de esperanza perfilada en los labios. 


Organizaron el evento para la víspera de Nochebuena, esperando que en esa fecha pudieran asistir más personas. Siguiendo las instrucciones de Sofía, distribuyeron candelabros y flores de Pascua por las mesas, eligieron varias versiones instrumentales de villancicos tradicionales como música de fondo, repartieron las tablets entre los primeros comensales y les preguntaron qué postre preferían como colofón a su cena. 

Lo cierto fue que las expectativas de Sofía eran tan altas que no pudo disimular la decepción ante su padre cuando solo acudió una docena de personas. Habían repartido invitaciones, avisado a sus vecinos, amigos y clientes más antiguos, así como también habían difundido la noticia en facebook y twitter, y aún así no habían suscitado gran interés. Pero no consintió que su ánimo decayera por ello. Se empeñó en continuar de forma invariable con sus planes. 

La sorpresa fue común en los comensales cuando vieron dibujados sus nombres en la felicitación personalizada que el cocinero había incluido en cada uno de los postres que ellos eligieron al acomodarse en sus mesas. Además, una vez pidieron la cuenta, las parejas de enamorados y los matrimonios recibieron como obsequio una pareja de tórtolas, así como a los solteros y grupos de amigos les regalaron unas campanas de cristal para adornar el árbol de Navidad. 

Curiosamente, una encantadora octogenaria se reveló como la admiradora más apasionada de la carta digital. Doña Mercedes llevaba más de una década sorda como una tapia, y, como además estaba viuda, a menos que alguno de sus hijos o nietos la acompañara al restaurante y le sirviera de intérprete, no podía entender bien las explicaciones de los camareros. Siempre tenía que subir al máximo el volumen de su audífono y se veía forzada a hacer innumerables esfuerzos para leer los labios de los camareros si quería asegurarse de no envenenarse con aquellos ingredientes que, a su edad, le provocaban intolerancia. El filtro de alérgenos le permitió eliminar de la carta todos aquellos platos que podían perjudicarla, y, aunque no oyera con claridad la respuesta de Sofía, la felicitó sinceramente por aquel nuevo mecanismo que, al menos a ella, le simplificaba enormemente la vida. Y, desde entonces, aquella buena señora se presentó cada domingo a comer. 

—Al menos tenemos la satisfacción de que todos se han ido contentos —le dijo Miguel Ángel, una vez despidieron al último cliente y cerraron las puertas del restaurante. — Ha sido la mejor noche en mucho tiempo. Tu madre estaría orgullosa. 

Sin embargo, aquel ligero repunte en su negocio no resultaba suficiente. Sofía siguió enviando notificaciones y correos electrónicos, discurriendo ofertas atractivas y creando nuevos eventos, y el boca a boca les ayudó a impulsar su poder de convocatoria. 

No recibieron demasiados clientes durante el resto de fiestas navideñas, pero, a petición de Sofía, su cocinero elaboró una carta de platos ideada especial y únicamente para el día de Año Nuevo, y, por fin, a mediodía, lograron un lleno absoluto. En una localidad pequeña la predilección de unos cuantos por un local se contagiaba instantáneamente a los demás, pues las modas mudaban al compás del gusto de sus habitantes, sin aceptar influencias externas que no obedecieran a sus deseos inmediatos. Y, por lo que parecía, aquel restaurante prediseñado para un público de personalidad única, que les hacía la competencia desde el otro lado de la playa, estaba perdiendo su capacidad sugestiva. 

Mientras el restaurante bullía de actividad, algunas familias esperaban a que las mesas se desocuparan para poder entrar a comer y los camareros corrían apurados de la cocina al comedor, Miguel Ángel cedió la dirección del personal a su hija, y salió a tomar el aire. Aquella fría mañana de enero era, sin embargo, muy serena. Desde las puertas de su establecimiento podía divisar una línea de mar azul en perfecta calma, bajo los rayos de un sol resplandeciente, y escuchar el lejano canto de las gaviotas. Se colocó la bufanda al cuello y aspiró el olor a salitre que inundó sus pulmones. 

En un par de meses estaría ya jubilado, y podía sentirse tranquilo. Estaba convencido de que su hija salvaguardaría la memoria familiar con la misma dedicación, pericia y entrega de la que él había hecho gala a lo largo de los años. Y también sabía que, a pesar de los altibajos y las complicaciones que hubiera de afrontar, saldría adelante con una visión intuitiva de lo que necesitaban sus clientes. Al fin y al cabo, aquella Navidad había obrado un pequeño milagro. El milagro de la renovación.



¡Entrecartas os desea unas Felices Fiestas!




Wednesday, November 15, 2017

Marketing promocional, ¿sabes cómo sacarle el máximo provecho?

«La estrategia, el sentido de la oportunidad y del momento exacto, son las altas cumbres del marketing. Todo lo demás son apenas colinas.» (Al Ries)


El marketing promocional se concreta, según el Ministerio de Educación, en el conjunto de acciones tendentes a conseguir un impulso extra de un producto determinado, con el fin de repercutir efectivamente en el nivel de ventas del mismo. Mediante esta táctica los consumidores no solo perciben la oferta del producto, sino que lo aprecian desde la óptica de un «plus promocional».

Ya sea aplicando técnicas de inbound marketing, destinadas específicamente a la atracción de clientes, o de outbound marketing, más centradas en medios tradicionales que requieren mayor presupuesto; parece indiscutible que la pervivencia de cualquier negocio depende de ellas. Lo fundamental será discernir qué opción se amolda mejor a las necesidades y el presupuesto de cada caso y actuar en consecuencia.

Así pues, toda empresa despliega sus propias estrategias para captar nuevos clientes y fidelizar a los antiguos. No conviene, sin embargo, aturdir a los clientes con un exceso de propaganda, porque probablemente se sentirán agobiados y no serán capaces de elegir. Las promociones de un restaurante deben ser capaces de aunar al mismo tiempo métodos de persuasión y contenidos innovadores. Dicen que lo más importante es experimentar con los cambios y evaluar los resultados obtenidos.

Por tanto, en este ámbito concurren dos aspectos, ya que, a los posibles canales de difusión de las promociones (internet, televisión, radio, prensa, revistas, etc), hay que añadir la decisión de cuál será el objeto de las mismas (descuentos, cupones, sorteos, regalos, etc). Es bueno hacer hincapié en los precios, que no por ser más bajos van a incrementar el atractivo del local, pues lo que cuesta un poquito más, también se valora más. Por otra parte, un factor determinante en publicidad es la inteligente manipulación de las emociones, pues las sensaciones que un restaurante sea capaz de despertar en sus clientes contribuirán a labrar una imagen muy concreta de él en el mercado.


Asimismo, estas ofertas han de llegar tanto a potenciales clientes como a los más antiguos, ya que es preciso premiar y afianzar la fidelidad de estos últimos y no solo concentrarse en conquistar a los nuevos. También en ese sentido, a fin de que la atención que se brinda a los consumidores sea la mejor, el personal del local debe conocer plenamente el alcance de dichas promociones. Ninguna estrategia de marketing funcionará si alguna de las partes está desinformada.


Ya hemos hablado del papel trascendental que desempeñan internet y las nuevas tecnologías. La publicación en las redes sociales y en la propia web del restaurante, son poderosos medios para dar a conocer novedades y eventos. De igual modo, puede recurrirse al envío de correos electrónicos, siempre y cuando se tengan los datos y el consentimiento de los consumidores, ya que, de lo contrario, el efecto será negativo y estos mensajes indiscriminados acabarán en la bandeja de spam.


No obstante, ni facebook ni twitter son herramientas suficientes. Precisamente, como ya hemos comentado en otros posts, si se trata de innovar y sorprender a los clientes, debe arriesgarse en la adopción de nuevos mecanismos que diferencien al restaurante de la mayoría, o, al menos, le den un toque más creativo e ingenioso.

A este respecto, Entrecartas ofrece interesantes alternativas de marketing. En concreto, los hosteleros pueden añadir sus ofertas a la carta digital, que se visualizará en una tablet, así como subirlas a su página web y a la aplicación móvil. Además, por medio de esta app, tendrán la posibilidad de enviar notificaciones a todos aquellos clientes que, alguna vez, hayan estado en el local y se la hayan descargado.


Por tanto, a través de estos tres cauces, los restaurantes serán capaces de poner en marcha nuevas estrategias que, a diferencia de otros sistemas más costosos, suponen una inversión mínima y contribuyen a mantener fácilmente actualizadas todas sus promociones. 



Tuesday, October 3, 2017

Diez claves que mejorarán tus fotografías gastronómicas


«Fotografiar es colocar la cabeza, el ojo y el corazón en un mismo eje.» (Henri Cartier-Bresson)


La fotografía es una forma de expresión, que, desde su invento y a lo largo de la historia, se ha convertido en un fenómeno de masas. Una buena imagen, capturada en el momento preciso, puede provocar diversas emociones en el espectador, y no es de extrañar que este oficio se haya elevado a la categoría de arte.

Como medio publicitario, su valor es incalculable. Y en lo que tiene de influencia en los consumidores, en su poder de atracción, se comprende su uso generalizado.

En ocasiones, en el campo de la restauración, se sacan fotografías mediocres, ya que se puede incurrir en el error de restar importancia al efecto que producen en los comensales. Otras veces, sin embargo, no puede asumirse el coste de pagar a un fotógrafo profesional, y también es posible que algunos restaurantes no sepan aprovechar los medios que tienen al alcance para suplir la labor de un experto.

Bastará con disponer de una cámara de calidad media-alta, ya sea compacta, réflex o parte de un smartphone, y tener en cuenta algunos trucos para obtener buenos resultados sin necesidad de contratar los servicios de un fotógrafo.

A continuación enumeramos diez consejos que serán muy útiles a la hora de tomar fotografías del establecimiento y del menú:

1. Resulta recomendable recurrir a vajillas blancas u oscuras, incluso a soportes de madera, dependiendo de los casos, ya que, gracias al contraste que producen con el colorido de la comida, esta destacará notablemente sobre el fondo empleado.

2. Una guarnición bien colocada, servirá como decoración del plato y ayudará a resaltar el atractivo de dicha combinación. Eso sí, tampoco debe caerse en el exceso y ha de impedirse que la mezcla se convierta en un desorden barroco de productos.

3. La iluminación natural evitará la distorsión de los alimentos y propiciará la creación de un ambiente agradable que se verá reflejado en la imagen. Es, por tanto, preferible situarse cerca de una ventana para tomar la instantánea. Asimismo, los colores suaves y cálidos le darán un toque indiscutiblemente acogedor al restaurante. 

4. Conviene fijarse en la perspectiva y profundidad que tendrá la fotografía, así que, al tomarla, deberá enfocarse desde arriba. Además, habrá de mantenerse la fidelidad a las texturas y colores originales de la comida, ya que los tonos ambarinos o verdosos podrían inducir a pensar que se ha cocinado en mal estado. Para ello, lo más conveniente es prestar atención al balance cromático de la cámara. 

5. Las reseñas de los platos, comentando los ingredientes y la preparación de los mismos, constituirán un excelente complemento a las fotografías.

6. Igualmente, debe plasmarse el espíritu del negocio, y para ello, han de cuidarse los detalles de la luz, los manteles, la cubertería y el orden en la distribución de las mesas. Tanto si se trata de un restaurante elegante, romántico o familiar, las notas que le hagan especial, así como unas bonitas vistas o los rincones más llamativos del establecimiento, ayudarán a captar la atención de los clientes.

7. Imprescindible a fin de generar una impresión favorable en los comensales será la pulcritud del local, que les invitará a imaginar una cocina limpia donde la manipulación de los alimentos se hace de forma higiénica y cuidadosa.

8. Una imagen del equipo, con el chef y los camareros, reconocerá su valía como profesionales y descubrirá a los seres humanos que se encuentran detrás de la preparación del menú.

9. La resolución de las fotografías definirá su calidad final. Es importante procurar que sea la mejor. En este sentido, bastará elegir los ajustes adecuados (una ISO baja garantiza la disminución del ruido de la imagen). Asimismo, pueden hacerse retoques posteriores (brillo, tamaño, encuadre, etc), siempre que se sepa hacerlos y no empeoren el resultado. A continuación citamos algunos programas de edición:

*Programas online: Splashup, Snipshot, Phixr, Picnik, Fix Picture, Picnik, etc.

*Programas de descarga: Photoshop, Gimp, Picture manager, etc.

10. Buscar inspiración en las composiciones y fotografías que aparecen en revistas o blogs especializados, a fin de optimizar las imágenes, es un recurso que emplean muchos profesionales.

Según el viejo proverbio chino, una imagen vale más que mil palabras. Y no hay mejor forma de despertar la curiosidad en los consumidores que a través de una fotografía que muestre las delicias gastronómicas del restaurante, pues los estímulos visuales funcionan como resortes de nuestros deseos. 




En Entrecartas facilitamos varios servicios que subrayan las virtudes de un restaurante y consiguen atraer más clientes. Las fotografías pueden convertirse en una publicidad inmediata en las redes sociales y además sirven para ilustrar las cartas digitales, actuales sustitutas de los obsoletos menús en papel. Y, cuando se persigue la excelencia, la renovación y la mejora constante son imprescindibles.

Friday, September 8, 2017

Destaca la vinoteca de tu restaurante con la carta digital


«A los gallegos nos gustan nuestros vinos. Quizás porque tienen más ganas de hablar que nosotros, o porque tienen un sabor fugitivo y, buscándoselo, rememoramos tiempos, lugares, amores, despedidas… » 
(Álvaro Cunqueiro)


Los orígenes del vino son muy antiguos. La primera cosecha data de la Edad de Bronce y se sitúa en tierras de Mesopotamia. Desde allí se trasladó a Egipto, en torno al año 3.000 a.C., donde el cultivo de la vid alcanzó tanta notoriedad que fue representado en los grabados de algunas pirámides, y ya en aquel entonces, se concedió más valor al vino añejo, guardado en ánforas, que al nuevo.

Un buen restaurante ha de preocuparse por componer una carta completa, que incluya interesantes ofertas gastronómicas, pero también vinícolas. Así pues, es preciso recalcar la importancia de las bebidas que acompañarán a los menús, porque los clientes, sean o no expertos en vino, desearán aquellas que mejor se ajusten, en cuanto a combinación de sabores y texturas, a los platos que les sirvan, y que, asimismo, produzcan en su paladar la impresión más agradable y duradera.

A la hora de elegir qué vinos formarán parte de la carta resulta recomendable tomar en consideración el perfil de los comensales, las regiones vinícolas más cercanas, la armonía con el resto de productos y el diseño del negocio, así como el almacén del que se dispone para albergar el surtido de bebidas. De igual modo, una plantilla de camareros bien formada en estos asuntos reforzará la imagen del local. En el mismo sentido, la figura del sumiller adquiere cada vez más trascendencia, puesto que, como especialista en la materia, se ocupará del abastecimiento de la bodega del restaurante y sabrá mejor que nadie qué aconsejar a los comensales según sus necesidades y gustos.

Diversos estudios de la universidad de Valencia han revelado que los consumidores se sienten en general insatisfechos con la oferta de vinos de los restaurantes, y que, además, sus elecciones se ven fuertemente influidas por el contenido de la carta y las sugerencias del personal del establecimiento. Esto apunta a una conclusión evidente: el papel fundamental que desempeñan ambos en las preferencias de los clientes.

Por tanto, la confección de la carta de vinos es de crucial importancia. La información con la que cuentan los comensales es cada vez mayor, y, por esa razón, esperan también encontrar más datos específicos (como, por ejemplo, nombres del vino y la bodega, zona de procedencia, proceso de cultivo y elaboración, añada, denominación de origen y notas de cata).

Si bien es cierto que el vino es, quizás, la bebida alcohólica que se presta a mayor número de apreciaciones pretenciosas sobre su calidad, constituye también el complemento ideal a una comida, en cuanto que ayudará a definir el impacto positivo o negativo de la misma. No en vano ha sido objeto, desde siempre, de una adoración casi mística. La Biblia se refiere a él como la «sangre de la uva», que, después de ser exprimida, fermentada y envasada, se convierte en una delicia cuyas particulares cualidades compaginarán mejor con carnes, pescados, pastas o ensaladas.

La información concerniente a cada tipo de vino es tan amplia que podría dotar a la carta de las dimensiones de un volumen enciclopédico. Por esta razón, la mejor solución estriba en recurrir al soporte de las tablets. En ellas, como ya hemos explicado en artículos anteriores (Las tablets, el nuevo mejor amigo de los restaurantes; Las 7 ventajas de la carta digital) puede presentarse de forma atractiva, innovadora y sencilla, una carta digital que recoja y estructure los menús.



Dado que reducir su número de páginas, supondría rebajar notablemente el interés de la carta, y además, obligaría a prescindir de aquellos datos que son primordiales para los amantes del vino, la vía idónea a fin de satisfacer la curiosidad de los comensales y cubrir las necesidades del sector de la restauración, está al alcance de cualquier hostelero gracias a Entrecartas. En su aplicación para tablets existe cabida suficiente para editar, configurar y modificar una buena carta de vinos, que, indiscutiblemente, hará brillar a la vinoteca del restaurante.





Fuentes utilizadas:

₀ Vinoselección, el placer del vino. Historia del vino. (Entrada en un blog). Recuperado de: https://www.vinoseleccion.com/saber-de-vinos/historia-del-vino

₀ Ansejo, Juancho. (18/12/2000). La otra parte de una gran comida. Cómo confeccionar las cartas de vinos. Elmundovino. (Entrada en un blog).  Recuperado de: http://elmundovino.elmundo.es/elmundovino/noticia.html?vi_seccion=3&vs_fecha=200012&vs_noticia=977094359

₀Campo, Javier. (16/10/2010). La importancia del vino en el restaurante. Los foodistas. (Entrada en un blog). Recuperado de: http://losfoodistas.com/importancia-vino-restaurante/ 

Monday, August 21, 2017

Mejora la comunicación con tus clientes a través de encuestas de satisfacción


«El comercio no trata sobre mercancías, trata sobre información. Las mercancías se sientan en el almacén hasta que la información las mueve.» 
 (C. J. Cherryh)


Después de la Segunda Guerra Mundial las encuestas se popularizaron, si bien no fue hasta los años sesenta cuando realmente empezó a extenderse su uso con fines electorales, y a partir de entonces, se generalizaron como instrumento de consulta a la población. 

Ningún empresario puede permanecer al margen de las valoraciones de sus clientes, y, por esa razón, las encuestas constituyen el mecanismo idóneo para conocer sus impresiones acerca de aspectos trascendentales como la atención de los empleados o la calidad de los servicios prestados. 

Los consumidores se fijan en los comentarios que los demás hacen de un hotel, de un libro o de cualesquiera mercancías que puedan adquirir, y esa información opera como baremo a la hora de decidirse por uno u otro producto. En ese mismo sentido,  las puntuaciones en las webs y las críticas en las redes sociales provocan reacciones inmediatas en sus usuarios y su efecto se extiende como un poderoso eco publicitario. De ahí la relevancia de estar al tanto de cuál es el nivel medio de satisfacción con el negocio. 

Todo esto resulta de aplicación directa en el sector de la restauración. Además de las plataformas que funcionan como contenedores de opiniones (Tripadvisor, El Tenedor, etc), las encuestas de satisfacción destacan por su efectividad a la hora de plasmar la evaluación que los clientes hacen de la experiencia gastronómica que han tenido en un local determinado. 

De esta manera los restaurantes pueden reforzar sus puntos débiles y cuidar aquellas áreas en las que destacan, pues sabrán de primera mano qué recursos funcionan y cuáles han de ser suprimidos, así como distinguirán los rasgos definitorios de su establecimiento.

Entrecartas acaba de incorporar esta nueva herramienta a sus servicios, consciente del papel que desempeña en la llevanza de un restaurante, y, por tanto, a través de una sencilla encuesta que los comensales podrán rellenar antes de abandonar el local, los empresarios estarán en posesión de los datos necesarios para adoptar decisiones estratégicas


¿Cómo funciona? En primer lugar, el responsable del negocio introducirá en el panel de gestión web las preguntas que quiera plantear a sus clientes y luego les llevará a estos las tablets con los cuestionarios de satisfacción (por ejemplo: ¿qué te ha parecido el servicio?; ¿cómo has visto la calidad de los ingredientes?; ¿qué opinas de los tiempos de espera?). Las respuestas se guardarán a continuación en el panel de gestión, y los hosteleros podrán analizarlas a fin de contrastar las estadísticas y resultados almacenados.



En definitiva, para impulsar el desarrollo y la prosperidad de un restaurante hace falta recabar la información adecuada. Un buen uso de las encuestas de satisfacción fomentará la fidelidad de los clientes, conseguirá un feedback inmediato y estabilizará al restaurante en una posición de preponderancia.


Wednesday, July 19, 2017

Filtro de alérgenos: detalles que marcan la diferencia



Tras la entrada en vigor del Reglamento nº 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo de 25 de octubre de 2011 sobre información facilitada al consumidor, todos los restaurantes y establecimientos que sirvan comida están obligados a comunicar su composición en aquellos casos en que esta sea susceptible de causar alergias.

El objetivo de esta normativa consiste en procurar la seguridad de los consumidores en el ámbito de la alimentación. Por esa razón la información ha de ser siempre clara, sencilla y precisa, y, a pesar de existir múltiples alérgenos, esta obligación se refiere exclusivamente a catorce elementos concretos (gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuete, frutos de cáscara, soja, leche, apio, mostaza, sésamo, dióxido de azufre y sulfitos, altramuces y moluscos). No obstante, la Unión Europea podrá ampliar o modificar esta lista en el futuro.

Esta información ha de ponerse a disposición de los clientes de forma oral, escrita o en soporte electrónico, ya que, según el Real Decreto 126/2015, que realizó la transposición en nuestro país del Reglamento de la Unión Europea, también cabe la comunicación oral siempre que se realice con carácter previo a la compra del producto; aunque esta no parece, desde luego, la vía más fiable ni segura. Asimismo, los idiomas en que deberán hacerse constar los alérgenos son el español y el cooficial de la Comunidad Autónoma correspondiente. Y es que, según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, aproximadamente dos millones de españoles son alérgicos a algún alimento.

En resumen, antes de elegir un determinado plato o producto, se impone el deber de facilitar a todos los clientes la información pertinente; y, en este sentido, compete a los restaurantes, locales y establecimientos hosteleros garantizar que así sea, de modo que todos sus trabajadores han de estar comprometidos con la responsabilidad que les atañe.

La inobservancia de esta normativa puede acarrear la imposición de sanciones pecuniarias e incluso el cierre del negocio. En cuanto a las multas, estas pueden ser administrativas, sanitarias o penales, se gradúan en función del daño producido (infracción leve, grave o muy grave), y pueden llegar a ascender incluso a los 600.000 euros.

Los restaurantes especifican en sus cartas los ingredientes que pueden causar alergias e intolerancias, pero este método no resulta lo suficientemente práctico y eficiente. Así pues, continuando con las ventajas inherentes al uso de las tablets, las cartas digitales, y las aplicaciones móviles en la hostelería, la opción preferible es recurrir a la aplicación, ya disponible para tablets, que ha creado expresamente Entrecartas. Gracias a ella cualquier cliente que llegue al restaurante podrá filtrar los alérgenos del menú y descubrir cuáles son los platos exentos de ellos. Tan solo con introducir el nombre del ingrediente que se pretende evitar, la aplicación eliminará de la lista los platos que lo contienen. De esta manera, se libera a los camareros del cometido de prevenir a los comensales y estos pueden cerciorarse de la composición de la carta sin molestarse en revisarla minuciosamente, ya que la aplicación realiza este escrutinio por sí misma.

Una vez más la tecnología ayuda a reducir la carga de trabajo, y en este caso concreto, simplifica el proceso de cumplir con la ley vigente. Además, no debe desdeñarse la importancia de seguir a rajatabla la normativa en materia de alérgenos, ya que la infracción de la misma conlleva la asunción de un riesgo económico para los restaurantes, así como supone una grave amenaza para la salud de sus clientes. 


Por ello, la aplicación de Entrecartas se ha concebido como un filtro muy útil, y constituye, por tanto, una herramienta imprescindible, funcional y asequible, para cualquier restaurante.





Fuentes utilizadas:

₀ La Nueva España. (12/3/2015). Dos millones de españoles son alérgicos a los alimentos. Recuperado de: http://www.lne.es/vida-y-estilo/salud/2015/03/12/millones-espanoles- son-alergicos-alimentos/1726075.html